El 2020 trae consigo el preámbulo del clímax económico y social que supondrá el epicentro de la disrupción digital derivado de la escalabilidad de tecnologías como el big data, que aún no han mostrado su máximo potencial. Los gobiernos tienen el reto de aprovechar el “big data” o los “macrodatos” para diseñar políticas públicas que mejoren la atención de problemas en áreas como movilidad, salud y seguridad ciudadana (EFE, 2019) Éste nuevo paradigma emergente, debe hacernos conscientes de que los datos son el petróleo del S. XXI y representa una actividad económica en crecimiento, que será preponderante en el trayecto de la historia social que estamos construyendo todos los humanos, generadores de datos orgánicos.

( Actualidad e-commerce, s.f)

La evidencia hasta ahora muestra que el uso inteligente de Big Data en áreas de gobierno y organizaciones públicas bien ejecutado puede incidir en una mejora de la comprensión de los fenómenos sociales y las posibilidades que impulsen políticas públicas con alto valor para cada miembro de la cadena. Los retos inherentes a esta tecnología no son ajenos a los de cualquier actividad profundamente humana, como la economía. En ese sentido, éste nuevo año será crucial brindarle atención a aspectos como la ética, escalabilidad y seguridad, así como la adopción de big data de forma holística, es decir, como un todo. Pensemos que las organizaciones y su gobernanza en el espectro social se entienden como agentes de cambio y los datos son de suma influencia para ejercer ese cambio de forma positiva. En ese contexto, la información -a través del Big Data aplicado a gobiernos y organizaciones sociales- debe tener políticas de recolección y uso enfocado en el valor de las personas y no en la frialdad de los números, para poder ser un catalizador efectivo . Al día de hoy ejercicios como el internet de cortesía o wifi móvil ( ver: Telmex / Gobierno CDMX) , se replican por todo occidente de forma exitosa, en medio de la transformación digital. Lo que supone nuevas formas globales y de bajo costo para compartir datos que favorecen la toma de decisiones estratégicas por parte de gobiernos y organizaciones sociales.

Retos 2020
Ética y Big Data

Para Harvard ( Harvard Business Review, 2018), las organizaciones de corte social – bien podría incluirse programas gubernamentales sin fines políticos- deben usar sus datos solo con fines sociales . Es vital la formación profesional en big data para atribuir y distinguir a las corporaciones sin fines de lucro de sus contrapartes comerciales de variables importantes como la cláusula de “no distribución” que determina cómo usan el exceso de ingresos. Una organización sin fines de lucro debe reinvertir cualquier “ganancia” en el trabajo de la organización en lugar de beneficiar a los particulares. Ese es el pequeño truco del código corporativo que mantiene la confianza pública en las empresas y mantiene los recursos enfocados en la misión social.

Escalabilidad y Seguridad

Los gobiernos y organizaciones de corte social, deberán reforzar sus lazos con actores tecnológicos de la IP, como ya ocurre en varios esfuerzos en sincronía con empresas como Google, Amazon y Microsoft. La escalabilidad de la tecnología big data, debe ser una variable que se atienda con prontitud durante este año, para poder lograr la transformación digital efectiva en todos los órganos de gobierno. Por ello, los esfuerzos tecnológicos son discordantes con ejercicios nacionalistas en las políticas públicas, ya que al día de hoy son tres empresas las que dominan el “secreto” y sobre la infraestructura del big data, vía la computación en la nube. Basta recordar, ejercicios poco afortunados como Cambridge Analítica y Facebook para hacer hincapié en que en el concepto de “gobiernos abiertos” o bi data para estrategias electorales o de corte social siempre debe tener una regulación plural y con claro sentido en la seguridad de quienes generamos esos datos: los ciudadanos.

Adopción del Big Data en el entorno burocrático.

Para nadie es un secreto que los países latinos cargan a cuestas un problema endémico como la corrupción y la burocracia. Pese a que big data y su inherente concepción tecnológica son una traba para prácticas de corrupción, se entiende que el factor humano sigue siendo un riesgo, como se menciona en el caso de Cambridge Analítica. Por otro lado, para que gobiernos y organizaciones realmente puedan verse beneficiados de las variables del big data, deben contemplar la necesidad de una integración holística de esta tecnología en cada parte de los eslabones de gobernanza, desde oficinas pequeñas hasta grandes zonas de gobernanza. Por ello, la formación y sensibilización son otro de los retos que deberán entenderse desde un enfoque humanista e integral.

Para culminar esta breve reflexión, se puede hacer notar los ejercicios del gobierno español concernientes a esta tecnología. En España, el Gobierno dispone de un Portal de Transparencia y desde 2011 forma parte de la Alianza para el Gobierno Abierto, que tiene el objetivo de reforzar los vínculos entre los gobernantes y los ciudadanos para que estos puedan ser más partícipes en el desarrollo de las políticas públicas. Desde entonces, se han ejecutado dos planes de acción, el segundo de los cuales acabó en 2016.

El Plan de Acción III del Gobierno Abierto en España tiene como objetivos potenciar mecanismos de participación que respondan a las necesidades de los ciudadanos, asegurar la cooperación interadministrativa entre los distintos niveles de la Administración (estatal, autonómico y local) y fortalecer los cimientos del gobierno abierto. (Izquierdo, 2019)

En México, el big data y su adopción es ambigua por lo precoz de su irrupción en el paradigma y la falta de transparencia de su uso. Sin embargo, éste 2020 puede ser la oportunidad para adoptar mejores prácticas y concebir una mejor toma de decisiones estratégicas.

Daniel Echeverría Alemán

@echeverria_mx

EFE. (2015, octubre 29). Los Gobiernos tienen el reto de aprovechar el “big data” para generar mejores políticas. Recuperado 6 de mayo de 2020, de https://hbr.org/2013/04/the-hidden-biases-in-big-data

Harvard Business Review. (2018, enero 16). The Hidden Biases in Big Data. Recuperado 1 de enero de 2020, de https://hbr.org/2013/04/the-hidden-biases-in-big-data

Izquierdo, S. N. E. (2019, marzo 6). Big Data y política: la alianza perfecta para la creación del gobierno abierto. Recuperado 6 de mayo de 2020, de https://www.cesnext.com/big-data-y-politica-una-alianza-perfecta-para-la-creacion-de-un-gobierno-abierto/

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